Elige la variedad de apio adaptada a tus necesidades y a tu clima

Hay dos categorías principales de apio : apio de tallo (o apio acanalado) y apio nabo.

El primero se cosecha por sus pecíolos crujientes, mientras que el segundo se cultiva por su raíz carnosa. Cada variedad tiene características específicas en términos de sabor, textura y resistencia a enfermedades.

Elige una variedad que se adapte a tus gustos, al espacio que tengas disponible y al clima de tu zona.

El tallo de apio requiere un clima templado y húmedo, con exposición soleada o semisombra. Entre las variedades más habituales se encuentran la ‘Golden Giant’, la ‘Tall Utah’ o incluso la ‘Pascal’.

El apio , en cambio, es más resistente y tolera mejor las variaciones climáticas. Las variedades ‘Géant de Prague’ y ‘Boule blanche’ son muy apreciadas por su carne tierna y sabrosa.

Preparando el terreno para un cultivo óptimo de apio

El apio es una planta que demanda nutrientes y agua, lo que requiere una cuidadosa preparación del suelo.

Para proporcionar las mejores condiciones de crecimiento para su apio, es esencial trabajar el suelo profundamente, aireándolo y enriqueciéndolo con compost o estiércol bien descompuesto.

Al apio le gusta la tierra fresca, fértil y bien drenada con un pH entre 6 y 7. Haz una prueba de pH para asegurarte de que la tierra sea adecuada para cultivar apio. En caso de suelo demasiado ácido, puede ser necesario añadir cal para reequilibrar el pH.

Siembre semillas de apio en el interior para anticipar la siembra

Dado que el apio es una planta que teme a las heladas, lo mejor es empezar a sembrar en interior , unas 10 a 12 semanas antes de la fecha prevista para la siembra en el suelo.

Para hacer esto, use cubos llenos de abono para semillas y coloque algunas semillas de apio en la superficie. Cubra ligeramente las semillas con tierra para macetas, luego riegue con cuidado para no desalojar las semillas.

Coloque las tazas en un lugar cálido y luminoso , idealmente a una temperatura entre 18 y 21°C. Las semillas de apio suelen tardar entre 2 y 3 semanas en germinar.

En cuanto las plantas alcancen los diez centímetros, puedes trasplantarlas individualmente en macetas más grandes y aclimatarlas poco a poco al aire libre sacándolas unas horas al día.

Plantar y cuidar el apio en el suelo para una cosecha abundante

Una vez que las plantas de apio estén lo suficientemente fuertes y haya pasado el riesgo de heladas, es hora de ponerlas en el suelo.

Para ello, elige un lugar soleado o semisombreado, y mantén una distancia de 30 a 40 cm entre cada planta para que tengan suficiente espacio para desarrollarse. Cava hoyos de plantación de unos 10 cm de profundidad y añade un poco de compost en el fondo.

Luego coloque las plantas de apio y rellénelas con tierra, apretando ligeramente alrededor de los tallos.

El mantenimiento del apio consiste principalmente en riego regular para mantener el suelo fresco y húmedo, así como un fertilizante líquido rico en nitrógeno y potasio cada 15 días para apoyar el crecimiento de las plantas.

No olvide cubrir el suelo con mantillo para conservar la humedad y limitar la proliferación de malas hierbas. Finalmente, esté atento a la aparición de enfermedades o plagas, como el gusano del apio o la roya, y trate rápidamente en caso de infestación.

Cosecha de apio: ¿cuándo y cómo proceder para saborear sus beneficios?

La recolección del apio se realiza generalmente entre 3 y 5 meses después de la siembra , dependiendo de la variedad cultivada y de las condiciones climáticas.

Para el tallo de apio, espere hasta que los tallos estén bien desarrollados y tengan un color verde oscuro. Para el apio nabo, la raíz debe haber alcanzado un diámetro de al menos 10 cm para ser cosechada.

Para cosechar el apio, use un cuchillo limpio y afilado o una podadora para cortar los tallos en la base de la planta, teniendo cuidado de no dañar los otros tallos. También puedes cosechar tallos de apio recogiendo los tallos uno por uno, desde el exterior hacia el interior de la planta.

En cuanto al apionabo, desenterrarlo suavemente con un tenedor de pala para no dañar la raíz.

Después de la cosecha, el apio se puede conservar unos días en el frigorífico, envuelto en un paño húmedo. También puedes congelarla después de escaldarla durante unos minutos en agua hirviendo. Para que puedas disfrutar de sus sabores y beneficios durante todo el año.

Siguiendo esta práctica guía paso a paso, ya tienes todas las claves para cultivar apio con éxito en tu jardín o en tu balcón.

Embárcate en la aventura y saborea el placer de degustar tu propio apio casero, tanto crudo como cocido, en ensaladas o en sabrosas recetas culinarias. ¡Buena cultura y buen apetito!