Este fertilizante es universal porque se puede utilizar en diferentes momentos: puedes agregarlo en el hoyo al plantar una planta o agregarlo al suelo durante la floración para que los tomates den mejores frutos. Los resultados no tardarán en llegar: la producción de tomates aumentará significativamente.

Si utiliza este método al plantar, debe tomar un huevo y un plátano entero sin pelar, colocarlos en un hoyo cavado, cubrir con tierra y luego regar generosamente. Después de esto, debes plantar las plántulas en este hoyo y regarlo nuevamente con agua. Para cada hoyo es necesario utilizar al menos 5 litros de agua para que los tomates no se rieguen durante dos semanas.

Si usa fertilizante en plantas ya plantadas, debe hacer una excavación al lado de la planta, colocar allí un huevo y un plátano, agregar 2 litros de agua y cubrir con tierra.

El plátano, en particular su cáscara, contiene una gran cantidad de sustancias útiles, como potasio, fósforo y magnesio, necesarias para el crecimiento de los tomates. La cáscara del huevo contiene calcio, que ayuda al cuerpo a absorber mejor las vitaminas del plátano. Así, la planta recibe todos los nutrientes que necesita, lo que repercute positivamente en su crecimiento y productividad.

Si utiliza este método para alimentar las plantas, ya no necesitará fertilizantes.