La poda de las plantas de tomate es una de las prácticas clave utilizadas por los jardineros. Muchos de ellos afirman que la poda de hojas ayuda a mejorar el rendimiento y la salud general de las plantas. Personalmente soy partidario de la poda y sigo utilizando este método.
Después de la poda, los tomates se sienten muy bien, no son susceptibles a enfermedades, no revientan ni se agrietan, y la fructificación en sí aumenta significativamente en comparación con los años en los que hice una poda mínima o nula. La poda moderada de hojas tiene un efecto positivo en los tomates. Y estas no son sólo mis suposiciones, sino un hecho científicamente probado.

Una de las razones de este efecto positivo es que con cada poda de hojas, el arbusto de tomate recibe una señal sobre la necesidad de desarrollar raíces adicionales. Como resultado, la planta se vuelve más fuerte y saludable. Aumentar el número de raíces proporciona más nutrientes que llegan a la planta y al fruto. Además, la poda transfiere las plantas a la fase generativa, lo que tiene un efecto beneficioso sobre el llenado de frutos y la formación de nuevos tomates.
Otro beneficio de recortar las hojas inferiores es una mejor exposición a la luz de la fruta, lo que ayuda a que madure más rápido. Los arbustos densos y densos tienen más probabilidades de sufrir enfermedades y su apariencia deja mucho que desear. Además, la fotosíntesis de las plantas es suficiente si hay un cierto número de hojas encima de los racimos de flores, por lo que no hay necesidad de preocuparse por esto.
Además, si tu planta de tomate está muy crecida y esto le impide producir frutos, se recomienda realizar podas más frecuentes e intensivas. Puedes cortarlo nuevamente, lo que ayudará a acelerar el uso de nitrógeno en el suelo. Los arbustos con un crecimiento ilimitado del tallo requieren una poda más regular, preferiblemente cada 10 días, eliminando especialmente las hojas inferiores, que pueden proteger el fruto de la luz solar.
Los tomates con crecimiento limitado, por otro lado, requieren poda según sea necesario, como cuando las hojas inferiores comienzan a amarillear o cuando el arbusto se vuelve demasiado tupido.


